Puente de Souillac (1812-1824) Louis Vicat
El cemento natural prompt es un ligante hidráulico natural, cocido a baja temperatura, como las cales, siguiendo el mismo proceso tradicional desde hace más de 150 años.
Nuestro producto
Fraguado rápido y regulable con Tempo
Excelente adherencia en todo tipo de soportes
Resistencias iniciales elevadas
Excelente durabilidad
Aglomerante ideal para mezclar y acelerar cales
Baja retracción de fraguado
Mineralogía totalmente compatible con la cal
Perfectamente adaptado a los soportes antiguos debido a su reducido coeficiente de elasticidad
Trabajos a baja temperatura posibles
Otros productos
El hormigón de cáñamo es una solución 100% natural para cualquier tipo de obra, nueva construcción, rehabilitaciones, tabicaría interna, aislamiento externo o interno, etc.
Disponemos de bloques prefabricados de cáñamo y hormigón de cal, que facilitan la colocación y se adaptan a cualquier proyecto.
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El compromiso Vicat para reducir el consumo de materias primas naturales
Proyecto de Economía Circular
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Arrecifes artificiales para restaurar la biodiversidad marina del mediterráneo
Todo comienza con una idea.
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Cemento Natural
Perfectamente adaptado a los soportes antiguos y perfecto para su uso en restauración y rehabilitación de edificaciones antiguas.
Disponemos de fichas de Aplicación y Puesta en Obra de multitud de aplicaciones específicas.
Referencias.
Proyectos realizados con productos Vicat a lo largo de la historia.
Últimas Noticias.
La bioconstrucción se centra en desarrollar materiales sostenibles que respeten el medio ambiente y promuevan un equilibrio entre eficiencia, funcionalidad y sostenibilidad. En este contexto, el Cemento Natural Prompt es un componente fundamental, especialmente en la creación de hormigones…
El Cemento Natural Prompt no solo es una solución técnica, sino también una herramienta de emergencia que garantiza reparaciones rápidas y seguras. Su versatilidad y su desempeño en condiciones extremas lo convierten en el aliado perfecto para restaurar edificaciones afectadas por fenómenos naturales como la DANA.
La elección del material adecuado para fabricar cubas de vino es crucial para asegurar la calidad y las características finales del vino. Entre las opciones disponibles, las cubas de hormigón fabricadas con Cemento Natural Prompt se han convertido en una elección cada vez más popular en la industria vinícola debido a los beneficios únicos que ofrecen tanto en términos estructurales como para el desarrollo del vino.
La naturaleza es sabia. Por eso llevamos siglos recurriendo a ella para construir las casas que habitamos. Aunque la industria química ha ayudado a mejorar ciertos materiales, en el fondo, seguimos extrayendo del entorno los ingredientes necesarios para levantar nuestras viviendas. De un tiempo a esta parte, la arquitectura está virando hacia modelos más sostenibles que buscan elementos que evitan el procesamiento excesivo. Y no solo por una cuestión romántica de vuelta a lo esencial, sino porque hay que ponerle coto al impacto negativo que tiene la edificación sobre el medioambiente.
La definición más sucinta de biomaterial sería la de un material de origen natural, poca aditivación química y cuyo proceso de fabricación no tiene una gran repercusión medioambiental. «Uno de los grandes biomateriales empleados es la tierra, luego estarían las fibras vegetales, entre las que se encuentra la madera, y después derivados minerales como la cal», resume Sonia Hernández-Montaño, fundadora de Arquitectura Sana. Sin embargo, el I+D está propiciando la puesta en valor de recursos con los que llevamos conviviendo siglos y a los que apenas se ha prestado atención. La lista es extensa: paja, cáñamo, hongos, algas, la cáscara de alimentos…
La apuesta por desarrollar biomateriales implica una autentica revolución en el modo en el que construiremos el día de mañana. «Estamos viendo un aumento en la disponibilidad de materiales sostenibles y tecnologías innovadoras que pueden transformar la industria de la construcción, ofreciendo alternativas viables con un impacto ambiental notablemente menor», asegura Eva Paz, profesora e investigadora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la Universidad Pontificia Comillas. Pero más allá de la sostenibilidad, hablamos de biomateriales capaces de competir en coste, rendimiento y durabilidad, tal y como indica esta experta.
El cáñamo mezclado con cal, una vieja tecnología hoy recuperada, es una de las alternativas más prometedoras en el esfuerzo por desarrollar una construcción limpia. El cáñamo (cannabis sativa) es un tesoro de planta y no por los motivos que todo el mundo tiene en la cabeza: una hectárea de cáñamo absorbe más CO2 en tres meses que una hectarea de bosque frondoso en un año. Necesita poca agua, se adapta a cualquier terreno y es un cultivo reparador maravilloso para suelos que tienen que hacer su barbecho. Sus raíces son profundas y por eso remueven la tierra, que es una tarea de mantenimiento muy pesada. Sus tallos son altos y frondosos y así impiden que aparezcan las malas hierbas. No tiene proteínas, de modo que no atrae a los parásitos. Con las semillas se hace aceite. Con sus fibras, tejidos y papel. Sus flores tienen fines medicinales, incluso en las variedades legales, las que tienen un índice de THC por debajo del 0,2%. Y sus tallos, machacados, mezclados con cal, prensados y puestos a secar, se convierten en cañamiza, una pasta dura que, según los profesionales que trabajan en su desarrollo, está llamada a sustituir al hormigón.
Sólo que el bonito y un poco arcaico nombre de la cañamiza se ha quedado atrás y ha sido sustituido por el de hempcrete, que une en una palabra las voces inglesas hemp (cáñamo) y concrete (hormigón) y que suena a tecnología de vanguardia. Que, en parte lo es y en parte no: el cáñamo ya se empleó como material de construcción (más como argamasa que como piedra) en el siglo VI, en Francia y nunca ha desaparecido del todo del acerbo.Además, su transformación en bloques es un proceso relativamente sencillo. "Mucho más sencillo que la instalación de cualquier fábrica cementera", según explica Raquel Sanchis, representante de Cemento Natural, S.C, la empresa castellonense que lidera el mercado del hempcrete en España.
El término "cemento", ha lo largo de la historia de la arquitectura, ha significado "ligante" a partir de su acepción latina, es decir, material capaz de ligar o unir otros materiales como arenas o gravas. "Cemento" viene del vocablo caementum, con el que los Romanos designaban aquellos elementos, tipo fragmentos de piedras o ladrillos (cae-do = "corte en piezas") y que se usaban en la fabricación de los calcestruzzi (calcis-structio = "estructura a base de cal"). Ya desde finales del siglo III a.C. el o-pus caementitium era usado en la construcción de muros y acueductos en los que constituía el núcleo portante de la estructura, revestida de piedras o ladrillos (fig. 1 y 2). Pronunciar la palabra "cemento", no debería provocar rechazo inmediato a los que se ocupan de la conservación y/o restauración de obras antiguas y patrimoniales.
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